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La ligadura de trompas:
Una anécdota de arrepentimiento


Por Marilyn Shannon

"Si yo pudiera pararme en una azotea y decir algo, gritaría: No cometan el mismo error que yo cometí. El error más grande que cometí en mi vida fue el hacerme una ligadura de trompas".

El pasado enero tuve el privilegio de conversar con una madre católica con seis hijos, sobre la historia que le llevo a decidirse por una ligadura de trompas. Ella quiso compartir su experiencia con la esperanza de que pueda influir para que otros eviten las consecuencias físicas, emocionales y espirituales de ser estéril por elección.

Ana (un nombre ficticio) se caso en 1971 con el grandioso plan de tener dos hijos, una carrera prestigiosa y una casa grande. Sus planes aparentemente se estaban cumpliendo; a la vez que ya tenía sus dos hijas, tenia un hermoso hogar en el campo, una carrera exitosa como vendedora de bienes raíces y ningún plan de tener mas hijos. Sus dos niñas estaban en un centro de cuidado diurno "con personas extrañas... personas que yo no conocía. Personas que encontré por el periódico". Su tercer embarazo fue de tremendo impacto y una sorpresa sin bienvenida -como consecuencia de "un ritmo descuidado". Este embarazo causo tensión en su negocio de alto poder de bienes raíces.

"Si yo hubiera creído en el aborto, este era el me bebé del que me hubiera deshecho", dijo Ana. Le doy gracias al Señor porque siempre creí que el aborto es un asesinato.

El embarazo duró 10 meses y la mayor parte de este tiempo Ana estuvo furiosa. Pero en las ultimas dos semanas comenzó a apaciguarse.

"Creo que Dios me hizo esperar hasta que yo tuviera deseos de abrazar a mi bebé, en vez de desear sacarlo de mi cuerpo. Durante este tiempo mis instintos maternales se apoderaron de mi. Cuando la vi por primera vez , me enamore de ella. Fue una experiencia maravillosa. En dos semanas dejé mi trabajo y nunca regresé."

Durante ese período de tiempo, muchos cambios positivos continuaron en su vida. Ana y su esposo participaron de un Encuentro Matrimonial un fin de semana, fue ahí donde concibieron su cuarta hija. Su marido, mientras tanto, estaba descubriendo de nuevo su fe. El comenzó a ir a misa todos los días. La jornada de fe de su esposo enriqueció su matrimonio y su vida espiritual. Su quinta hija nació después de 11 meses de la llegada de su cuarta hija. Ana estaba gozosa de nuevo, ya que a ella siempre le gustaron los niños.

Fue entonces que las cosas tomaron otro curso. Su esposo perdió su trabajo y Ana fue a trabajar en una farmacia a tiempo parcial, además de su trabajo de cuidar niños a tiempo completo. La familia de siete tuvo que vender su casa grande y mudarse a una muy pequeña.

Sin embargo, "Nosotros pensamos que lo que nos sucedió fue un regalo de Dios" explicó Ana. Nunca nos dimos cuenta que la casa era pequeña hasta ocho años después, cuando íbamos a mudarnos de nuevo. Su estado económico estaba bajo control. Pero fue durante este embarazo que Ana comenzar a pensar en esterilizarse mediante la ligadura de trompas.

"Recuerda, que yo trabajé en una farmacia" Ana me relataba. "Yo vendía pastillas anticonceptivas, diafragmas y profilácticos. Además yo creía que seis hijos era suficiente. Quizás sentí presión social. Las mujeres con las que trabajaba eran mujeres de carrera profesional; ellas no tenían hijos. Mi deseo de no tener más hijos fue como un antojo y obligue a mi marido a aceptarlo. Tuvimos muchas peleas por esto. Durante mi sexto embarazo le dije a mi esposo que el tenía que firmar uno de los siguientes documentos: los del divorcio o el permiso para la cirugía de ligadura de trompas. El estaba en contra de todo esto; el decía que no estaba bien.Yo le dije que yo me hacía responsable delante de Dios. Yo no creía que estaba haciendo algo incorrecto, a pesar de que era católica. Yo pensaba que lo estaba haciendo por buenas razones; no lo iba a hacer para comprarme un bote sino para comprar alimentos para mi familia. Yo me consideraba una buena católica. Pero en aquel tiempo yo negaba muchas verdades."

Esta pareja había tomado clases de la Liga a Pareja a Pareja, pero nunca consideraron usar la Planificación Natural Familiar para limitar el tamaño de su familia. "La información era tremenda; pude comprender muchas cosas sobre como mi cuerpo funciona", dijo Ana. "Pero yo diría que eramos espiritualmente inmaduros para usar la Planificación Natural Familiar. Nosotros considerábamos que era una forma de saber cuando no se necesitaba usar el profiláctico."

Cuando nació su sexta hija Ana paso por la misma experiencia de gozo de ser madre. Pero lo primero que dijo fue "¿Cuando me van a operar?" Ana fue esterilizada 12 horas después.

Ana se sintió satisfecha con su operación por un período de cuatro años, a pesar de que se manifestaron varios problemas de salud. Lo peor era la menstruación; el sangrado era abundante y duraba mucho.

"Siempre tuve sangrados muy abundantes, pero nunca como ahora", dijo Lee. "Tenía que usar pañales desechables para dormir y aun así se me manchaba la ropa. Esto nunca me había pasado antes y ahora me ocurre cada mes. Yo estaba en el comienzo de mis treinta años". Regresé a mi médico y él me dijo: "Yo te dije que esto te podía ocurrir". Yo nunca tuve dolores menstruales, pero ahora los dolores son tan severos que me acuesto en posición fetal por 24 horas. Los médicos me pusieron en un tratamiento con dos tipos de hormonas, pero nada cambió. Solamente Tylenol con Codeína me aliviaba un poco."

También ella estaba en su peso ideal poco después de haber tenido su sexta hija, pero unos meses luego de que destetara a su hija menor de dos años y medio, aumento 50 libras. Ella siempre había tenido síndrome premenstrual (SPM), pero esto empeoró después de su ligadura de trompas ("¡Yo nací con SPM pero ahora soy un peligro!"). Dos meses después de la operación, ella tenia migrañas tan severas que ella pensaba que tenia un tumor cerebral.

Su forma de pensar sobre su esterilización cambió gradualmente en un período de varios años. Por sorpresa, no fue por los problemas físicos. El cambio ocurrió durante una misión que tenía que ver con las devociones a la Virgen de Fátima.

"Fue allí donde le oré al Señor para que me diera otro bebé", explicó Ana. "Le pedí al Señor que arreglara mi cuerpo...que me diera la capacidad de tener otro hijo."

Su caminata espiritual continuó cuando asistió a un retiro espiritual por un fin de semana, llamado: Cristo Renueva su Parroquia (CHRP, por sus siglas en inglés). Su participación con el grupo de Renovación Carismática Católica, le ayudaron a enriquecer su relación con Dios. Ana se reconcilió completamente un año después, mediante el sacramento de la confesión.

"Estoy segura de que Dios me ha perdonado, pero sigo viviendo con las consecuencias emocionales y físicas de mi ligadura de trompas. Pienso que el daño emocional es mucho más profundo" ella dijo. "Cuando comienza mi período cada mes, siento lo que perdí. Me siento como una mujer infértil. En los últimos cuatro años, yo lloraba cuando empezaba mi período y buscaba señales de que me indicaran que mi período no iba a llegar. Finalmente, tome la decisión de que tenía que concentrarme en los regalos que Dios me había dado- mis seis hijas, mi vida, mi trabajo de cuidado de niños.Estos eran los regalos de Dios".

"Pero la historia continúa. Mi hija de 15 años llegó un día de la escuela y me preguntó en medio de nuestra mesa de comedor: "¿Tuviste una esterilización? Eso es pecado mortal, ¿verdad?" Yo respondí, "Si, es un pecado mortal. Yo espero que mi hijas tomen clases de Planificación Natural Familiar antes de que se casen".

¿Existía alguna persona en aquel tiempo que le hubiera ayudado a evitar que se hiciera una ligadura de trompas?

"Mi mamá, que Dios la bendiga, trató de convencerme de no hacerlo", respondió Ana. "Quizá vas a querer tener mas hijos", me decía. "Pero en aquel tiempo no quería saber de eso", respondió Ana. "Además el médico me dió la impresión de que la ligadura de trompas duraría solamente 10 años. ‘No te asombres si quedas embarazada en 10 años.’ Eso me sonaba bien. Un descanso de 10 años me vendría bien."

Fue esta información errónea la que hizo que yo no buscara una cirugía de inversión. "Una vez me di cuenta de que eso no me iba a pasar, ya me encontraba en los cuarenta. Además, yo solo tengo una trompa de falopio, debido a una operación previa y sé que la probabilidad de restaurar mi fertilidad es muy pobre, aún si tuviera las dos trompas. Si yo fuera más joven, definitivamente me haría la operación de inversión. Definitivamente".

¿Cómo es que ella confronta a otros que están contemplando la idea de la esterilizarse?

"Soy atrevida y me lanzo. Primero hablo con ellos sobres la idea de tener más hijos. Y les digo ‘Esto es permanente. Se pueden cometer muchos errores, eso no es gran cosa; pero la ligadura de trompas es para siempre.’ "

Conclusión

El daño emocional y espiritual que sufren las mujeres después de la ligadura de trompas, no se puede cuantificar. Pero se han investigado los trastornos físicos que han experimentado personas como Ana. Aunque los estudios son conflictivos, la revisión de la literatura sobre el síndrome de posligadura de trompas por los investigadores, el Dr. Joel Hargrove y el Dr. Guy Abraham, nos revela que la incidencia de complicaciones a largo plazo existen en 22-37% de las mujeres esterilizadas.1

La Dra. Vicki Hufnagel, un cirujana que se especializa en restaurar los órganos reproductivos, escribe:

"Encuentro muy difícil no tomar en serio la ligadura de trompas. De hecho, mis pacientes tienen que luchar conmigo para que yo utilice esta forma de control de la natalidad, y luchar con mucha fuerza. Lo hago con poca frecuencia porque he visto tantas mujeres con problemas después de la operación... Muchas pacientes con ligadura de trompas que vienen a mi oficina buscando alivio y se quejan con amargura de que ahora sufren más dolores de menstruación severos, largos períodos de sangrado disfuncional uterino, dolor al tener relaciones sexuales y dolor o presión pélvica."2

La ligadura de trompas es además un factor de riesgo para el síndrome premenstrual (SPM). La Dra. Katharina Dalton inglesa, experta en SPM y fundadora de la primera clínica de SPM nos indica, "Recientemente se ha reconocido que el síndrome premenstrual aumenta en intensidad con mucha frecuencia después de una ligadura de trompas. Después que la mujer ha tenido la sencilla operación para bloquear sus trompas de falopio, sus ovarios producen menos progesterona."3

El mal funcionamiento hormonal y el aumento en la incidencia de SPM, a la que el Dr. Dalton se refiere, han sido confirmados por otros investigadores.4 Este desbalance puede ocurrir porque la cirugía puede interrumpir parcialmente el suministro de sangre a los ovarios, causando que no funcionen bien.5 Los niveles elevados de estrógeno y la cantidad inadecuada de progesterona puede ser la razón del sangrado abundante y el dolor, que usualmente ocurre después de una mujer se esteriliza. El aumento de peso que Lee experimentó , no se ha reportado en la literatura investigativa; simplemente no se ha estudiado. Pero yo he hablado con varias mujeres que, como Ana, han asociado su aumento de peso a la ligadura de trompas. El aumento de peso puede ser consecuencia del mal funcionamiento de los ovarios. Creo que ya es tiempo de que se investigue la relación entre el sobrepeso y la ligadura de trompas.

La ligadura de trompas femenina o la vasectomía se deben considerar permanentes, porque la restauración exitosa de la fertilidad envuelve una cirugía de inversión muy costosa. Es muy fácil dañar las trompas de falopio con cirugía, pero es más difícil aún hacer la cirugía delicada necesaria para reparar los órganos como estaban. La restauración del funcionamiento no está garantizada y el embarazo ectópico es un riesgo muy significativo si ocurre un embarazo. Sin embargo, creo que las personas de ambos sexos ya esterilizadas, deben considerar seriamente la cirugía de inversión, por razones físicas y morales, aunque no vayan a tener mas hijos. La Liga de Pareja a Pareja tiene a su disposición un listado de médicos que hacen la cirugía de inversión a un costo mínimo.

Estoy profundamente agradecida a Ana y a su esposo por compartir con nosotros su anécdota.

Referencias

1. Hargrove, J., M.D. y G. Abraham, M.D. Endocrine profile of patients with post -tubal- ligation syndrome. J. Reprod. Med. 26:359.

2. Hufnagel, V., M.D. No More Hysterectomies (New York: Penguin Books, 1989) p. 228. Las páginas 305-306 cita13 estudios que vinculan la ligadura de trompas con varias disfunciones reproductivas.

3. Dalton, K., M.D. Once a Month (Claremont, CA: Hunter House, 1990) págs. 3.

4. Hargrove y Abraham, págs. 359-362.

5. Álvarez-Sánchez, F., M.D., et al. Pituitary-ovarian function after tubal ligation. Fertility and Sterility 36:606-609, 1981.

Cattanach. J. Oestrogen deficiency after tubal ligation. The Lancet, April 13, 1985, págs. 847-849.

El-Minawi, M., M.D., et al. Pelvic venous changea after tubal sterilization. J. Reprod. Med. 28:641-648, 1985.