|
En pocas palabras, paternidad responsable es hablar, actuar y
vivir según los valores
cristianos. La Carta sobre la Regulación de los Nacimientos (Humanae
Vitae) nos dice que debemos conocer y respetar las funciones de
nuestro cuerpo. Cuando vemos el poder de la vida que Dios ha puesto en
cada uno de nosotros, debemos reconocer que todas esas funciones biológicas y
procesos complejos son parte de nuestra persona; de nuestra imagen y
semejanza con El.
En nuestro cuerpo se encuentran la
maravilla de la creación y la debilidad de no querer seguir el amor
verdadero. Por esto no siempre resulta fácil lidiar con nuestras
pasiones y deseos. Pero es importante recordar que, al acercarnos a
nuestro cónyuge, en la intimidad matrimonial, debemos hacerlo con amor
y responsabilidad.
Cuando los esposos se preguntan sobre
cuál debe ser el tamaño de su familia, la Iglesia les anima a que
confíen en la Providencia de Dios y que en un espíritu de sacrificio
cumplan con el deber que les fue encomendado por el mismo Creador:
"creced y multiplicaos". La vida moderna les impone diversas
cargas a los padres de hoy y además les presenta grandes tentaciones que
pueden hacer del matrimonio un grupo cerrado, privado y centrado en sí
mismo. Por eso la Iglesia ofrece un reconocimiento especial a quienes de
manera responsable y en común acuerdo aceptan tener una familia
numerosa para educarla dignamente.
Sin embargo esto no significa que todas
las familias están llamadas a ser numerosas. Dicen los obispos del
mundo en la Constitución Pastoral sobre la Iglesia en el Mundo de
Hoy,
que es misión de los esposos ser cooperadores del amor de Dios. Al
momento de decidir el tamaño de su familia deben mirar no sólo su
propio bien, también el de los hijos nacidos o en camino de nacer.
Además deben tener en cuenta su condición material y espiritual en ese
momento y finalmente el bienestar de la familia en general, la sociedad
y la Iglesia.
¿Es la decisión de tener familia o
no, algo privado en lo que nadie, ni siquiera la Iglesia, debe meterse?
Al responder a esta pregunta tenemos que recordar que aunque Dios ha
hecho a los esposos cocreadores con El, ellos no son los
"árbitros" que deciden según su voluntad, más bien lo hacen
inspirados por la Ley Divina y el Magisterio de la Iglesia.
|