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Así es como comienza mi pesadilla.
Cuando joven soñaba, como todas las jóvenes, en ir a la
universidad, encontrar el hombre perfecto y el amor de mi vida, y
tener una familia numerosa y feliz. Realicé todo lo anterior
menos tener hijos.
Tomando la
Píldora a los 15
A la edad de 14 años tuve mi
primera menstruación, lo cual considero un poco tarde. Yo era muy
irregular; algunas veces no tenía periodos hasta por seis meses
consecutivos. Mi ginecólogo en ese tiempo, a la edad de 15 años,
me indicó que tomara pastillas anticonceptivas. Él me explicó
que las píldoras me ayudarían a tener mi menstruación cada mes.
Por el contrario, si no las tomaba terminaría con cáncer del
útero a temprana edad. Así que las tomé. También me dijo que
esta irregularidad "mejoraría" y que algún día
podría elegir si quería continuar usando las pastillas o no.
Como mencioné anteriormente, las tomé y continué con ellas por
cinco años.
Matrimonio
A la edad de 19 encontré el amor
de mi vida. Nuestro noviazgo fue de un año y luego nos casamos.
Fue entonces cuando decidí dejar la Píldora, porque pensé que
mi irregularidad ya había "mejorado". Las clases
prematrimoniales nos ayudaron a concluir que ya no necesitábamos
la Píldora. Si concebíamos, amaríamos a nuestro hijo como si lo
hubiésemos planificado por años.
Pasó un año de nuestro matrimonio
y jamás habíamos estado tan enamorados el uno del otro. Más que
nunca sentimos un gran deseo de expresar nuestro amor y de
unirnos. En agosto de 1995 es cuando comienza para mí esta
pesadilla. Fue cuando decidimos "tratar" de concebir un
hijo. En este momento le anunciamos la noticia a nuestros
familiares y amigos. Pasó un mes, dos meses, tres y cuatro, etc.
Finalmente pasaron trece meses y ahora pasamos a pertenecer al
grupo llamado "estéril".
En el
medicamento Clomid
Pero la historia no es tan sencilla
como parece. Después de dos meses de tratar y esperar y de darme
cuenta que mi irregularidad no había mejorado, mi nuevo doctor me
sugirió tomar Clomid, un medicamento que estimula la ovulación.
Estábamos tan ansiosos de comenzar una familia que empezamos a
comprar accesorios decorativos para el cuarto del bebé,
pañalera, un móvil, un edredón, etc. Estábamos muy
emocionados.
Pues bien, después de siete meses
en Clomid, nada pasó. Fue entonces cuando mi doctor me envió a
un especialista. El especialista nos escuchó. Él reaccionó como
si esto no fuera un gran problema. Él tenía mucha esperanza en
los resultados ya que yo contaba con solo 21 años y era la
paciente más joven que había tenido. Bien, luego de la terapia
que seguí, supuestamente ya estaba "curada". De nuevo,
nada pasó. La siguiente sugerencia que nos dio fue unas
inyecciones que costaban de 600 a 1000 dólares por mes. Mi esposo
y yo, siendo ambos enfermeros, ganábamos un buen salario, pero
considerando el dinero que ya habíamos invertido, no podíamos
seguir invirtiendo más. Dicho sea de paso, mi compañía de
seguro médico no había cubierto ningún gasto.
No continuamos con ninguna terapia
debido a los gastos. Estamos ahorrando dinero para cuando se nos
presente otra oportunidad.
Como mencioné anteriormente, a mi
esposo no le gusta mucho hablar de esto. Él es para mí la
persona más maravillosa del mundo; nunca lo cambiaría por nada.
Él puede manejar esto mucho mejor que yo. A veces pienso que
hablar de esto de alguna manera va a arreglar las cosas.
Muchas veces me disgusta trabajar
en el área de Parto o postparto. No porque sienta envidia, sino
porque una tercera parte de las madres actúan con indiferencia. O
más aún, antes del parto cuando les pregunto como se sienten, me
contestan con irritación, "¿Cómo crees que me siento? ¡Me
siento preñada! Algunas veces les respondo calmadamente, "No
sabría como se siente porque yo nunca he estado embarazada."
Cuando me imagino que debe sentirse
tener hijos, me remonto a las clases de la LPP. Recuerdo la manera
en que nuestros instructores expresaban su amor y la alegría de
su paternidad. La clase sobre lactancia fue increíble. Me faltan
palabras para expresar como esta clase nos hizo sentir.
De todas formas, el punto de esta
carta es para que me den ánimo. En segundo lugar, para pedirles
que se aseguren que sus instructores mencionen la infertilidad en
las clases. Por favor, no hagan parecer que concebir será algo
fácil. Quizá los instructores pueden mencionar que hay parejas
que encuentran gran dificultad. Para nosotros la infertilidad fue
como si nos arrojaran una bomba, créanme, que es un sentimiento
horrible y devastador. Si los instructores pueden enfatizar en
esto a la vez que enfatizan sobre la bendición de tener un hijo,
lo agradecería enormemente.
Gracias por escuchar,
C.T.
P.D. Una cosa
más, por favor animen a las mujeres jóvenes a dejar la Píldora.
Muchas veces las consecuencias no son nada agradables. |